26 Marzo 2008 - 10:27 pmCondena moral
Parte del clero tronó durante la Semana Santa contra una serie de males a propósito del actual proceso electoral, en especial la corrupción que sustrae cada año al pueblo miles de millones de pesos.
El primero en hacerlo fue monseñor Antonio Camilo, obispo de la diócesis de La Vega, quien calificó de vergonzoso el uso de los fondos estatales en la compra de dirigentes polÃticos para favorecer al partido oficial.
Igual actitud en contra del clientelismo y la corrupción asumieron los sacerdotes que interpretaron el Sermón de las Siete Palabras, el Viernes Santos, en la Catedral Primada y los curas de la Zona Norte de la Capital que encabezaron un vÃa crucis contra la corrupción , la pobreza y la exclusión social.
El uso de los recursos del erario para fines particulares y partidistas es un mal que arrastramos desde la fundación de la República y no serÃa aventurero afirmar que ninguno de los partidos que han tenido las riendas del Estado en sus manos han escapado a ello.
Los sacerdotes con su grito advierten que en la actualidad se han roto todos los diques de contención de la corrupción y que el desborde ha sido mayor, más evidente y más vulgar que en cualquier otro tiempo.
Los intentos por castigar la corrupción se han convertido en caricaturas y un recurso para anular a oponentes polÃticos.
Este fracaso se ha producido a pesar de los miles de millones invertidos en mejorar la justicia.
Ante el fracaso de nuestras instituciones para erradicar y castigar a la corrupción es positivo que se escuchen voces como la de la Iglesia Católica.
Y talvez sea efectivo que los buenos dominicanos, que son los más, no cesen en denunciar a los corruptos para que al menos reciban una condena moral, como lo hicieron los prelados.
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