A continuación publicamos un artÃculo sobre el futuro energético del paÃs de los expertos Héctor González Vargas y Domingo RodrÃguez Tatis:
El año 2008 es un año desafiante para el sector energético. Durante este año deberán ocurrir diversos hechos que irán marcando desempeños y resultados tanto a nivel de las empresas como de los consumidores de energÃa y de las autoridades de los sectores transporte, energÃa eléctrica y hogares.
La crisis energética es algo que se está viviendo dÃa a dÃa en el paÃs y a nivel global, sintiéndose su impacto negativo tanto en las economÃas en desarrollo como en las desarrolladas; mientras el precio del petróleo continúa al alza, el clima cambiante, frÃo o caliente, en extremo empuja constantemente al alza, también, del uso los recursos energéticos, por lo cual las energÃas renovables y otras fuentes alternativas aparecen ahora como una necesidad para impulsar el crecimiento económico con mayor potencial de estabilidad, lo cual es necesario, aunque no suficiente, para el desarrollo económico.
Los problemas que presenta la sociedad dominicana no son pequeños y están empeorando con las polÃticas que incentivan el crecimiento urbano sin planes y sin frenos hacia el futuro, ya que el incremento de la desigualdad económica demandará más subsidio energético para las clases media y baja debido a las inversiones, como ya se dijo, sin planificación y sin visión de futuro, y, además, al uso ineficiente de la energÃa y el espacio.
Nuestro paÃs necesita una nueva polÃtica energética ya que la polÃtica actual no es adecuada para los desafÃos del mañana como son el desafÃo ambiental; el desafÃo de reducir la importación de derivado de petróleo, con producción local de combustibles bioenergético, y, además, la necesidad de modernizar parte de la plataforma energética e incrementado el tipo de generación eléctrica en base a agua, gas, carbón y otras fuentes primarias de energÃa.
Al enfrentar estos desafÃos, tendremos: reducción de emisiones de CO2 con verdadero progreso, eliminación de las plantas eléctricas de mayor antigüedad alimentadas con fuel oil, disminución de la pobreza,etc.
Por eso, es por lo que hace falta hablar no sólo de tecnologÃas eficientes sino de reducción del consumo en cifras absolutas. Pues las importaciones de petróleo pasaron de US$1,667 millones en el 2004 a US$3,300 millones durante el reciente pasado 2007, para un incremento relativo de 97.9%, el cual representó un 47% en el presupuesto de la nación.
Según un informe de la SecretarÃa de EconomÃa, Planificación y Desarrollo, elaborado con datos del Banco Central, en el 2005 la factura petrolera fue de US$2,451.1 millones y durante el 2006 la factura petrolera subió US$390 millones, con un consumo de hidrocarburos de alrededor de 140 barriles diarios en República Dominicana, equivalentes a 4.2 millones barriles por mes, este combustible en su totalidad es importado.
En el ámbito de la generación eléctrica en la República Dominicana durante el 2007 el uso de combustibles derivados del petróleo, siendo los más caros, representó el 45 por ciento y la generación a base de carbón, gas natural, hidroelectricidad, representó el 55 por ciento.
Si de verdad se quiere hacer frente al modelo energético actual y a sus implicaciones sociales y ambientales, es necesario avanzar en el proceso de sensibilización, concienciación e implicación colectiva hacia una nueva cultura del uso de la energÃa, basada en el ahorro en términos absolutos, la eficiencia, y el aprovechamiento de las energÃas renovables. Pues el alza de los precios del petróleo parece ser ya irreversible e indetenible”
Es por eso que el titular de la SecretarÃa de EconomÃa, Planificación y Desarrollo, lanza una voz de alarma diciendo que el próximo perÃodo del presidente Leonel Fernández tendrá que llevar a cabo una disciplina fiscal y tratar de conciliar la unidad nacional. Pues existe una situación internacional que no la habÃamos vivido. (Listin Diario 18-5-08).
El cambio en la polÃtica energética en la crisis económica mundial contribuirá de seguro a dicha anhelada unidad nacional, pero ni la una ni la otra (cambio en la polÃtica energética y unidad nacional) deben quedar en el limbo de la ejecución como muchos planes y deseos enunciados en el pasado como oficialmente se anuncio un plan de ahorro en el año 2005 que no se ejecutó y donde supuestamente se iba a implementar los siguientes: Restringir la circulación de vehÃculos del transporte público, reducir el horario de trabajo de las estaciones de venta de combustibles, prohibir la circulación de los vehÃculos oficiales los fines de semana, rehabilitación del carril exclusivo para el uso del transporte, dotar de generadores eléctricos a los circuitos que forman los semáforos, establecer dispositivos electrónicos en las estaciones de peaje, eliminar los vehÃculos en malas condiciones, etc.
Pero también el 15 de noviembre del 2007, el presidente Leonel Fernández, anunció un plan de eficiencia y ahorro de energÃa, sin mencionar el del año 2006, resultando planes natimuertos por la falta de voluntad polÃtica de las autoridades.
Creemos que con base en ese déficit de ejecución de planes, para tomar una iniciativa por la situación actual que plantea el Ministro de Planificación y EconomÃa no hay que esperar el 16 de agosto, cuando iniciará el nuevo periodo presidencial.
Es perentorio ejecutar los planes, ya que los planes nacionales se pueden controlar mejor que los eventos al azar que puedan suceder y alterar los planes de otras naciones. Recuérdese que según el Instituto Americano de EnergÃa (AIE) el alza de precio en los combustibles al dÃa hoy no se debe a la falta de reservas disponibles sino, principalmente, a la insuficiencia de las capacidades mundiales de producción. Que por una parte, una serie de factores circunstanciales redujo la producción como conflictos en Irak , crisis polÃtica en Venezuela, caso en el golfo , y el caso más reciente, la demanda registró un crecimiento mucho más fuerte que el previsto en Estados Unidos y se añadió el caso de China, etc.
Como sabemos, el transporte depende fuertemente del petróleo, y alrededor de la mitad del petróleo importado se consume en el sector transporte, por lo cual nos preguntamos: Qué pasarÃa si se transformara a GLP y/o Gas Natural el 32% del parque vehicular en la República Dominicana(2,291,907 unidades), es decir, un total de 733410 unidades que comprenden carros públicos y privados, jeepetas, minibús, microbús y la flotilla de taxis.
Desde el punto de la contaminación esto serÃa una reducción significante como también una reducción en la carga económica en un paÃs. Es oportuno recordar que un plan parecido de transformación fue anunciado por las actuales autoridades. En ese sentido, muchas personas se preguntan ¿cuál será el futuro energetico de Repùblica Dominicana ante las alzas del petróleo?
La alternativa, siempre hemos sabido que, radica en el aprovechamiento de otra energÃa como el Sol, en sus varias manifestaciones ,energÃa eólica, biomasa, o energÃa hidráulica, junto con otras alternativas, como la del carbón, GLP y Gas natural. Los biocombustibles, derivados de cereales y oleaginosas, constituyen otra alternativa necesaria, según la AIE.
Representan apenas el 1% de la energÃa usada para el transporte mundial, pero esa proporción se elevarÃa al 4% de continuar las actuales polÃticas de incentivo de Estados Unidos, la Unión Europea y Brasil, y al 7% si el fomento aumenta en ésas y otras regiones.
Con la actual tecnologÃa, los biocombustibles enfrentan dificultades para desarrollarse en el largo plazo por dos motivos: el aumento de la población mundial conlleva un alza de la demanda de alimentos, que competirá con el etanol y el biodiésel por el fruto de los campos, y la necesidad del sector de contar con subsidios.
Pero las renovables, a pesar de ser la única alternativa permanente con la que podemos contar, no tienen la capacidad, ni de lejos, de dar continuidad a un modelo social y económico basado en el crecimiento infinito, como es el actual. No estamos hablando de consumismo, en este sentido hace falta evitar la confusión entre consumismo y calidad de vida y servicios que la energÃa nos proporciona (luz, calor, movilidad, refrigeración).
Es bueno saber que un verdadero desarrollo sostenible de un paÃs se puede notar con el bienestar de la población, crecimiento económico, y una responsabilidad ambiental. Pero a veces es muy difÃcil que las gentes comprendan esto porque es fácil creer que el crecimiento económico es desarrollo. Pero en la realidad, el crecimiento económico sin progreso social y protección del medio ambiente no garantiza el desarrollo sostenible.
El reto del desarrollo es lo que confirma la frase acuñada por organismos energéticos de paÃses desarrollados de que: sin energÃa para todos, no hay paz, por tanto es mejor, desde el punto de vista social, invertir eficientemente millonadas en energÃa y no en elecciones.
El fracaso para encarar este desafÃo amenazará la prosperidad económica de nuestra nación, comprometerá nuestra seguridad nacional y alterará la forma en que nosotros llevamos nuestras vidas. Los expertos y funcionarios gubernamentales deben entender que contrario a como sucedÃa en el pasado, en la actualidad la mayorÃa de los misterios están develados, de manera que no hay que predecir lo que pasará sino ver lo que está pasando en nuestro paÃs por dejar de ejecutar planes o por ejecutar planes no prioritarios. Asà sólo podemos imaginar donde estarÃamos energéticamente si se hubieran ejecutado los planes señalados más arriba.
Nuestro futuro energético está en la gama de tecnologÃas que se cree conveniente en estos momentos en el ámbito mundial, y la cual está siendo implementada tanto en paÃses desarrollados como en desarrollo. Y es bueno que señalar que aunque nuestro desarrollo tecnológico es débil, esto no impide que implementemos cambios tecnológicos que nos beneficien.
En ese sentido, el Gobierno Central debe abocarse a aumentar la utilización del GLP, Gas Natural, en el transporte y la generación de electricidad; además, tener presente que ya se está implementando la instalación de planta de generación de energÃa eléctrica con gas natural y gas producto de la gasificación del carbón, en lugar de instalar planta a carbón como se han usado hasta ahora.
También, se está acelerando a nivel mundial la conversión a gas natural o gas de carbón de planta cuyo combustible original era el carbón, esto por las implicaciones ambientales de este último combustible. Por ejemplo en el caso latinoamericano en Perú el 84% de generación termoeléctrica es en base a gas natural durante el año 2007.