Un momento nuboso

por el 02/07/19 at 2:17 pm

El Congreso Nacional fue militarizado luego que se denunciara que una de las facciones del PLD lo quemarían. (EDDY VITTINI)

Se nubla el horizonte? Los recientes acontecimientos políticos caracterizados por el confesado interés de importantes figuras del ya cinco veces gobernante Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que dicen desear que se modifique, nueva vez, la prohibición constitucional, para habilitar al presidente Danilo Medina para que pueda optar por otro período de gobierno, un tercero consecutivo, parecen empujar a los dominicanos a una convulsa etapa.
Sobresale entre esos acontecimientos el viejo enfrentamiento personal entre el mismo Medina y el presidente del PLD, Leonel Fernández, expresidente del país en tres ocasiones, en dos de estas mediante la reelección en el puesto.

Siguen en ese orden, consecuencia de la misma circunstancia, la militarización del Congreso Nacional, la represión, con tropas del Ejército y agentes de la Policía Nacional contra civiles y legisladores oficialistas, abanderados en uno y otro lado partidista. El mayor riesgo se produce con el traspaso al escenario nacional de esa lucha interna del PLD, queriendo cada bando alzarse con la candidatura presidencial para ese grupo.

De seguir profundizándose en sus acciones, las luchas de los bandos conducirían el país a una crisis política peligrosa por lo desestabilizadora. Para muchos, entre los que se encuentra la Fundación Institucionalidad y Justicia, esa crisis ya existe.

En adición y, como si fuera poco, se difunde internacionalmente una imagen negativa de la nación con la muerte de al menos once turistas estadounidenses que frecuentaban, como clientes, hoteles dominicanos. Esto robustece la amenaza que afecta a una de las principales fuentes de ingresos de divisas, que es el turismo. A esta convulsa situación se suma el ataque a balazos en que resultó herido David Ortiz, gloria del béisbol de Grandes Ligas, lo que, sumado a los otros detalles, contribuye a presentar el país ante los ojos del mundo como un reducto montaraz.

La revelación por parte del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación y más de cien medios de información de todo el mundo, en el sentido de que la firma constructora brasileña Odebrecht pagó 39.5 millones de dólares en sobornos a funcionarios del país para obtener la concesión del negocio de la central eléctrica Punta Catalina, hace añicos la teoría de las autoridades judiciales y figuras influyentes, quienes informaron descartando la comisión de corrupción en dicha obra. Todo indica que hay que reabrir ese expediente en el que nadan en la corrupción varios pejes gordos nacionales.

La crisis dentro del peledeísmo comienza a hacer metástasis en el cuerpo del Estado. Una prueba de ello es la parálisis institucional del Congreso Nacional. Aflora, así, la amenaza que algunos dan por un hecho, de una escisión en la estructura del partidarismo oficial, ya que las diferencias entre Danilo Medina y Leonel Fernández lucen irreconciliables y están orladas por una ilimitada ambición de poder.

Una división del PLD, sin embargo, no endosaría una catástrofe política, como no la crearon otros partidos que a lo largo de la historia reciente del país se han dividido. Un discurso catastrofista como causa de una división del peledeísmo solo lo sustentan sus epígonos que en caso del PLD salir del poder, perderían sus mecanismos ilegítimos de acumulación económica.

Años atrás, hemos visto como del seno del PLD surgió el grupo Unidad Democrática, que presidía el ya fallecido, Antonio Abreu, un influyente primer secretario general del peledeísmo. También fue un desprendimiento del PLD el Partido del Pueblo Dominicano. A lo largo de la vida del PLD, otros núcleos relevantes de importantes dirigentes abandonaron al PLD y su líder Juan Bosch. Entre estos figuran Antinoe Fiallo, Vicente Bengoa y Rafael Espinal, entre otros.

De manera que no estaríamos ante nada nuevo. No se va a acabar el mundo si eso sucede, como parece que está ocurriendo ya.

El peligro de la prolongación de la crisis del peledeísmo radica en que el fanatismo, que caracteriza a uno y otro bando, se aposente en las entidades del Estado y, cada cual, como dice la expresión popular, “jale para su banda”, y se paralicen las instituciones como ya está ocurriendo con el Congreso Nacional. Y que una de las consecuencias sea la militarización de otras instituciones.

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