El rifirrafe del nieto de Trujillo

por el 13/12/17 at 12:14 pm

Domínguez Trujillo quiere seguir tras la huella de su abuelo

Los céfiros de los primeros días de diciembre han traído el rifirrafe de las aspiraciones presidenciales de un nieto de Rafael Leonidas Trujillo por el partido de la Esperanza Nacional, que no está reconocido por la Junta Central Electoral. Desconocemos si cumplirá con los duros requisitos que establece la ley para participar en los comicios nacionales o si optará por comprar una de las organizaciones políticas bisagra que operan en la escena nacional.

Sin embargo, con solo citar el nombre del que se hizo otorgar, producto de su delirio de grandeza, entre otros pomposos títulos  de “Padre de la Patria Nueva” y “Benefactor de la Patria” provoca terror entre muchos dominicanos temerosos de un régimen autoritario similar al que nos gobernó  desde 1930 hasta 1961.

A mi modo de ver en el país ni en el contexto internacional existen condiciones para un régimen con las características del encabezado por Trujillo abuelo, como nostálgicamente quiere el joven Ramfis Domínguez Trujillo y un grupito de dominicanos. Hay que decirlo una vez más: el trujillismo fue sepultado la gloriosa noche del 31 de mayo de 1961, aunque hoy muchos quieran calzarse sus botas o lleven por dentro un trujillito que se manifiesta en su vida cotidiana.

El rechazo a las aspiraciones de Domínguez Trujillo ha sido de todos los matices y muchos  pretenden ligarlo a los hechos sangrientos ocurridos bajo el mandato de su abuelo lo cual es un  error ya que nació  años después del ajusticiamiento de su familiar.

Domínguez Trujillo, que es ciudadano estadounidense, se ha presentado como un mesías  sabe muy bien que tiene impedimentos legales para aspirar a la Presidencia de la República. Su osadía de presentarse como candidato presidencial forma parte de un ensayo de diversionismo en esta época en que el gobierno es cuestionado en diversos aspectos.

Yo no me opondría  a una candidatura presidencial de Domínguez Trujillo si gozara de plenos derechos para ello. Tampoco objeto que se derogue la Ley 5880 del  3 de mayo de 1962, que prohíbe la entrada al país de familiares del tirano y las actividades trujillistas. Todo dominicano tiene derecho a residir en su nación, pero eso sí, los que tengan cuentas pendientes con la justicia deben pagar por ello. Hay que borrar el “borrón y cuenta nueva” propuesto por Juan Bosch, que evitó que los remanentes del trujillismo fueran llevado a la justicia.

Trujillo Domínguez que siga con su proyecto. No hay que hacerle caso y continuar con la agenda nacional que tiene demasiado problemas para desviarnos de la misma, como la seguridad ciudadana, la salud, educación…El pueblo dominicano colocará a este personaje en el justo lugar que le corresponde en la historia.

Lo del nieto de Trujillo  y sus  deseos de seguir las huellas de su abuelo es un rifirrafe, es decir algo sin trascendencia.

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